Tú. Sí, tú. Y yo. Y todos nosotros, disfrutamos una vida marcada por los
detalles. Pequeños matices que determinan
un fracaso estrepitoso o el triunfo personal más brutal. Una pregunta de test contestada al azar en un examen final que te aboca al sufrimiento, la ínfima parte de ese segundo en una competición olímpica que te aleja del oro tras 4 años de incansable esfuerzo, el centímetro que te separa de la caída más ridícula de la historia o en contextos menos materialistas como un "gracias", un "lo siento" o un abrazo a tiempo.
Muchos de estos matices determinan nuestros caminos sin que tengamos la posibilidad de controlarlos a nuestro favor, sin embargo, creo que las consecuencias de no acertar no son irreparables. Mi abuelo decía, con más o menos razón, que
todo tiene solución menos la muerte. A mí me parece una buena filosofía, por lo que veo absurdo torturarse por lo errado en el pasado sin buscar una solución de cara al futuro.
"Errar es humano, perdonar es divino, rectificarse es de sabios." Alexander Pope
No hay comentarios:
Publicar un comentario