Hoy me ha faltado algo. Y creo que eres tú.
Me ha faltado tu risa y me ha faltado tu llanto. Tu estar
sin estar y tu voz en silencio. Me ha faltado tu acento y me ha faltado el
sonido de tu mano rozándome. Me han faltado tus besos y me ha faltado la
humedad de tus lágrimas.
He sentido cómo el vacío sigue sin llenarse, aunque lo único
que podría dejarse escuchar es ese algo mientras se llena. Pero mi vacío lo tengo cubierto con el vacío de tus ojos. Mi vacío por el tuyo, el tuyo por el mío.
Me ha faltado tu risa y me ha faltado tu llanto. Tu estar
sin estar y tu voz en silencio. Me ha faltado tu acento y me ha faltado el
sonido de tu mano rozándome. Me han faltado tus besos y me ha faltado la
humedad de tus lágrimas.
He sentido cómo el vacío sigue sin llenarse, aunque lo único
que podría dejarse escuchar es ese algo mientras se llena. Pero mi vacío lo tengo cubierto con el vacío de tus ojos. Mi vacío por el tuyo, el tuyo por el mío.
De mis labios no salen más que tus palabras, no por capricho sino por la
necesidad de oírte.
Ojalá el aire me trajese noticias, ojalá esa bocanada
que exhalaste llegase a mí para contarme en un susurro qué es lo que te pasa.
Ojalá contemplar la luna me consolase de verdad, más allá de ese sentimiento de
desahogo que me reporta mirar lo mismo que puedes estar mirando tú. Esa
sensación que me da calor al pensar que en algún lugar nuestras miradas se
están encontrando y se unen por la luz que refleja ese gigante. Pero ni la
estrella más grande es capaz de velar mi tranquilidad. O si lo hace, yo no me
doy por satisfecho.
Añoro lo que nunca tuve. Y lo tuve todo. Lo tuve todo, todo
lo que nunca tuve. Yo mismo me lo brindé, yo mismo me concedí ese capricho y, cual
fugaz estrella, dejé caer un deseo al pie de mi cama. Me rocié de polvo de hadas
sin darme cuenta de que caía en la mismísima muerte.
Mil latidos oigo pero no distingo el tuyo. porque sólo
escucho el mío. El mío, sí. Me manejo a mí mismo como viejo titiritero. Muevo
mis hilos, endulzo mis labios y adulo a mis oídos. Bonita farsa la que pretendo
montar. Llenar de tragicomedias mi vida agota mis fuerzas pero no seca mis
lágrimas. Llena de ilusiones y no fragua sonrisas; no más que las tímidas que
asoman cuando te recreas en tu propia literatura.
Y aun así, te extraño.
Y aun así, me sigues faltando sin faltar porque nunca
estuviste.
Porque lo que nunca
estuvo no puede sentirse faltado.
Porque no puede faltar algo que nunca estuvo.
Porque aquello que nunca estuvo está exento de la virtud o
la falta de faltar.
Y aunque no pueda
echar en falta algo que nunca tuve.
Añoro lo que nunca tuve. Y lo tuve todo. Lo tuve todo, todo
lo que nunca tuve. Yo mismo me lo brindé, yo mismo me concedí ese capricho y, cual
fugaz estrella, dejé caer un deseo al pie de mi cama. Me rocié de polvo de hadas
sin darme cuenta de que caía en la mismísima muerte.
Mil latidos oigo pero no distingo el tuyo. porque sólo
escucho el mío. El mío, sí. Me manejo a mí mismo como viejo titiritero. Muevo
mis hilos, endulzo mis labios y adulo a mis oídos. Bonita farsa la que pretendo
montar. Llenar de tragicomedias mi vida agota mis fuerzas pero no seca mis
lágrimas. Llena de ilusiones y no fragua sonrisas; no más que las tímidas que
asoman cuando te recreas en tu propia literatura.
Y aun así, te extraño.
Y aun así, me sigues faltando sin faltar porque nunca
estuviste.
Porque lo que nunca
estuvo no puede sentirse faltado.
Porque no puede faltar algo que nunca estuvo.
Porque aquello que nunca estuvo está exento de la virtud o
la falta de faltar.
Y aunque no pueda
echar en falta algo que nunca tuve.
Aun así,
tú me faltas."
Víctor
(Colaboración especial)
Víctor
(Colaboración especial)
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