Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.
Mario Benedetti, 1984

domingo, 5 de agosto de 2012

Vía 3

Miles de voces mudas llevan horas machacando mis oídos. Pies y maletas se cruzan delante de mi desenfocada mirada, todas con un destino, todas sabiendo qué le deparará la llegada.
Yo llevo horas sentado en los bancos de una estación de tren cualquiera. Sólo llevo una mochila, no necesito más de mi pasado. Quiero viajar lejos, donde nadie me critique por lo que hice sin pedirme el motivo, donde nadie me juzgue por lo que no hice sin animarme a arriesgar, donde una amistad no sea una obligación sino una salida a otra realidad.
Me levanto, camino hacia las taquillas y compro un billete de ida para el primer tren que se aleje de mi antiguo yo.

-Vía 3, en 5 minutos.

Mis zapatillas ya caminan solas hacia lo que creo un futuro mejor. Me subo al vehículo de mi próxima felicidad. Miro por la ventanilla, me despido sin tristeza de todo.

...

Tus palabras aun retumban en mi mente. En unos segundos las borraré para siempre.

...

Cobardes. Eso es lo que somos, los cobardes más tristes.


Demasiado cielo para tan pocas alas,
demasiado tiempo a solas,
demasiadas balas para esquivarlas todas,
demasiada oscuridad para moverte,
demasiada vida para echarla a suertes con la muerte...